Serán tres los planteles que representarán a Amigos del Litoral en una competencia que tendrá, como siempre, dos objetivos que van de la mano: disfrutar de una experiencia compartida y tratar de llegar lo más lejos posible dentro de la cancha.
El proyecto tiene una trayectoria que habla por sí sola. Los planteles de Amigos del Litoral son un desprendimiento de la Universidad Nacional del Litoral y participan en forma ininterrumpida de torneos Nacionales y Sudamericanos desde hace 15 años.
En ese camino consiguieron tres títulos Nacionales, dos subcampeonatos Nacionales y un subcampeonato Sudamericano.
EL ALMA MATER
Detrás de este recorrido aparece una figura fundamental: Fabián Lencina, director técnico y coordinador general, quien desde hace años acompaña y conduce este proceso. Su mirada excede lo estrictamente futbolístico. Porque si algo caracteriza a Amigos del Litoral es entender que cada viaje representa mucho más que una competencia.
Una camiseta que reúne historias
La camaradería ocupa un lugar central. El propósito es construir amistades duraderas, compartir experiencias y mantener vivo el vínculo entre aquellos futbolistas que alguna vez recorrieron las canchas de la Liga Santafesina de Fútbol y que hoy vuelven a encontrarse alrededor de una pasión que no conoce edades.
Pero competir también forma parte de la esencia del grupo. Las tres categorías realizaron una preparación adecuada y llegan a Salta con argumentos para ilusionarse. La experiencia acumulada, el conocimiento entre los integrantes de cada plantel y el compromiso asumido durante la preparación alimentan una expectativa que no se esconde.
Para Lencina, los equipos llegan muy bien preparados. Y la manera de vivir esta nueva aventura tiene una particularidad: cada viaje es tomado como un sueño más por cumplir.
La frase que resume la ilusión es clara: “Vamos para hacer historia”. Y hacer historia, esta vez, tiene una meta ambiciosa: intentar conseguir campeonatos en las tres categorías.
No será sencillo, porque enfrente estarán equipos de distintos lugares y con la misma ilusión. Pero en Amigos del Litoral saben que la competencia se construye partido a partido. Y que, más allá de los resultados, existe un premio que ya está asegurado: volver a compartir una cancha con aquellos compañeros que el fútbol puso en el camino.
TRES GENERACIONES, UNA MISMA PASIÓN
La delegación estará integrada por futbolistas de las categorías +42, +49 y +60. Son nombres que, en diferentes momentos, fueron protagonistas de los clubes de la Liga Santafesina. Hoy vuelven a ponerse los botines para defender una camiseta que representa un sentimiento colectivo.
En la categoría +42 estarán Gustavo Arangio, Alejandro Armando, Mariano De la Riva, Cristian Grant, Marcelo Meza, Nicolás Minotti, Martín Pelayo, Juan Rodríguez, David Romero, Leonardo Romero, Fernando Rousselot, Luciano Rousselot, Pablo Scarponi, Gerardo Sotelo, Jorge Tarragona y Daniel Velocci.
El plantel +49 estará conformado por Sergio Balbuena, César Cañete, Cristian Carreño, Sergio Chiani, Lucas Dallaglio, Rodrigo Farías, Fabio Fernández, Sergio Franco, Diego Galgani, Fabián Garbozo, Adrián Gubinelli, Roberto Marinelli, Mario Monzón, Héctor Mores, Néstor Rey, Héctor Rodríguez, Diego Rojos, Gabriel Rozzatti, Cristian Suárez, Alejandro Tomes y Alejandro Venetucci.
Mientras que en +60 viajarán Raúl Ardiles, Sergio Batistela, Mario Boruchalsky, Sergio Córdoba, Héctor Crespo, Hugo David, Alejandro Gagliardi, Oscar Giordano, Daniel Lostumbo, César Meneses, Nicolás Padulli, Mateo Paye, Carlos Pereslindo, Roberto Rodríguez, Fabián Schnell, Marcelino Sueldo y Juan Volpatti.
Tres categorías, distintas generaciones y una misma historia. Cada integrante llega con sus recuerdos, sus partidos, sus clubes, sus compañeros y aquellas anécdotas que solamente quienes compartieron un vestuario pueden entender.
Ahora, todos esos caminos vuelven a cruzarse en Salta.
Amigos del Litoral irá por otra página de su extensa historia. Buscará títulos, porque la competencia es parte del desafío, pero también irá detrás de algo que muchas veces resulta más difícil de conseguir: conservar intacta la pasión por jugar, reencontrarse con los amigos y demostrar que el fútbol puede ser un vínculo para toda la vida.
Quince años después de aquel comienzo, la pelota sigue rodando. Y este grupo de buenos amigos que el fútbol supo regalarse vuelve a soñar en grande.
Texto: Juan Carlos Haberkon
Fuente y Fotos: El Litoral y Archivo